martes, 28 de marzo de 2017
Huellas
Me encantan las cosas populares, comunes, corrientes y vulgares. Pero me seducen las cosas extrañas, nuevas, desconocidas.
Me gustan las palabras. Me gustan las canciones. Me gusta rezar, y nunca lo hago, me hace sentir débil. No me gusta ser débil.
Me gusta ser fuerte y me gusta ser alto.
Me gusta tu risa, me gusta tu cabello, tus ojos, tu nariz, me gustan tus labios y tu lengua. No me gusta extrañarte.
Me gusta recordarte. No quiero jamás olvidarte. Quisiera ser eterno para pensarte por siempre. Quisiera ser breve para dejar de querer cosas idiotas.
Me gusta ser sereno, me gusta ser frío y luego caliente.
Quiero soñarte. Hay que seguir el camino...
A veces no hay que ser fuerte. A veces hay que hacer magia y cambiar la polaridad de las cosas. Los buenos reyes hacen buena magia.
Estoy en el sueño dentro del sueño. Estoy loco, tonto, estúpido. Pero despierto un poco o sueño con despertar y veo que no hay nada que perder. Que perder implicaría poseer y eso solo se puede hacer en los sueños. Al despertar se tiene solo uno a si mismo y se tiene que repartir entre el universo que significamos. Por eso hay que volver, para seguirnos rescatando, para seguir "siendo". Y aquí se es débil, y a veces se olvida como hacer magia. Y las fuerzas son intensas y nuestra carne es blanda, y nuestras mentes son sensibles, y los sentimientos las atraviesan como alfileres. Y tampoco poseemos nada.
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